lunes, 25 de julio de 2011

La sonrisa etrusca. José Luis Sampedro

Se trata, dicen, de una de las obras maestras de la literatura contemporánea. Por lo que decir que a mi me ha parecido un tostonazo no debe de ser muy políticamente correcto.

Me he aburrido soberanamente leyéndola. Y es que el protagonista me cayó fatal desde el principio, me resultaba imposible empatizar con él. Me parece un pesado hablando desdeñosamente de todo lo que no tenga que ver con su pueblo y su forma de entender la vida, queriendo hacer de su nieto un hombre-hombre (qué manía, todo el libro erre que erre con lo de ser un hombre...)

Si bien es cierto que se relatan momentos muy tiernos, a mi la relación que el abuelo establece con el nieto, puenteando de mala manera la educación que los padres quieren darle, me parece fatal. Cada vez que hacía algo con el niño para molestar a Andrea (su nuera y madre del niño) o educarlo"como tiene que ser" (es decir, a su manera) a mi me ponía de los nervios. No sé, a mi me ha parecido un abuelo cascarrabias, con buenas intenciones pero malas formas. Me da la sensación de que él y yo nos habríamos llevado fatal.

Hay momentos bonitos, como la cena que tiene lugar entre abuelo y su hijo, en la que se reencuentran (espiritualmente hablando) y el abrazo con que termina esa noche. La historia con Hortensia también tiene su punto tierno y le da un poco de salsa a una trama realmente aburrida. Y bastantes más, pero que no consiguen eclipsar para mi la antipatía hacia el protagonista, el abuso de diminutivos que llegan a la noñez (mi niñito, mi Brunetino, etc), de historias de la guerra (que a mi se me hacían laaaargas) y que, en general, es un libro en el que pasa más bien poco.

En fin, que por mucho que sea una obra maestra de la literatura contemporánea (bien escrito está, eso no voy a negarlo), a mi personalmente no me ha gustado. Y supongo que es cosa mía, porque he leído mil críticas poniéndola por las nubes, diciendo que es una obra imprescindible y demás. Pero va a ser que no es para mi.

PD A lo mejor es José Luis Sampedro quien no me termina de convencer con su forma de escribir, porque hace un tiempo también intenté leer "La Vieja Sirena" y la dejé a medias por puro hastío.

PD2 Estoy poco lectora últimamente. Entre que tengo mil cosas que hacer, y que me he topado con libros para los que no era el momento adecuado (o eso quiero creer) y he dejado temporalmente a medias, tengo el blog abandonado. A ver si las vacaciones me dan una tregua y puedo retomarlo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea. Annabel Pitcher

Ya lo siento. Llevo un montón de tiempo desaparecida. Apenas tengo tiempo para leer últimamente. Entre que ahora me ha dado por estudiar y que he tenido bastante mala suerte con los libros que he ido cogiendo… Y es que en las últimas semanas he ido saltando de un libro a otro, teniendo la sensación de que no es el momento de ninguno de ellos. No es que los que he empezado a leer estén mal, pero es que me están costando horrores. 

Pero bueno, entre libro y libro, que espero comentar cuando consiga terminar alguno de ellos, ha caído en mis manos esta novela: "Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea".Tras un inicio un tanto inquietante (sus tres primeras frases dicen: “Mi hermana Rose vive sobre la repisa de la chimenea. Bueno, al menos parte de ella. Tres de sus dedos, su codo derecho y su rótula están enterrados en una tumba en Londres”) nos encontramos ante un libro tierno y entrañable. Se trata de la primera obra de una autora bastante jovencita (cuando me di cuenta de que tenía tres años menos, mi chico me dijo que tenía que empezar a acostumbrarme a que cada vez encontraría a más autores más jóvenes que yo y, bueno, no supe como tomármelo jajaja…)

La cosa es que nos cuentan la historia de una familia totalmente desintegrada a causa de la muerte de Rose, gemela de Jasmine, en un atentado terrorista. Y aunque inicialmente parece que el libro vaya a ser un poco tétrico, nada más lejos de la realidad. La historia está narrada desde el punto de vista de Jaime, un niño de diez años (el punto de vista infantil me da un poco de repelús desde que intenté leer “Breve historia del mundo”, de Gombrich, pero aquí la autora lo borda), y sin embargo no resulta ñoño en absoluto.

Si bien no creo que sea un libro que me vaya a dejar una gran huella, sí que es una historia que recordaré con cariño porque me ha parecido bonita, ha sido muy entretenida y, sobre todo al final, me ha emocionado mucho.

domingo, 24 de abril de 2011

Fin. David Monteagudo

Una mezcla de serie de Antena 3 y de película de después de comer de Tele5, sumada a unos tintes apocalípticos inspirados en libros/películas como La Carretera (de McCarthy), El Proyecto de la Bruja de Blair o Diez Negritos, de Agatha Christie (salvando las, grandes, distancias). Eso es lo que me ha parecido este libro, además de decepcionante.

Sí, me lo he leido en dos días, es cierto. Pero es que la definición de "libro-zanahoria" que he visto por ahí en otras críticas le va que ni al pelo a "Fin". Durante todo el libro, entre diálogos tirando a absurdos en ocasiones, y personajes superficiales a más no poder, sientes que vas siguiendo una zanahoria, que te ponen un cebo para que sigas leyendo porque al final te van a contar La Historia, así, con mayúsculas. Engancha, sí, es verdad, porque crea expectativas.

<spoiler>Expectativas que se quedan en eso. Y al final el lector se siente engañado. Yo al menos me he sentido así.  De hecho, al final de lo que realmente dan ganas es de ir a buscar a David Monteagudo, zarandearle (un poquito, con suavidad, tampoco nos vamos a poner violentos) y exigirle (con contundencia, ahora sí) que resuelva el maldito libro. Que nos deje comer la dichosa zanahoria. Cualquiera es capaz de inventarse una historia inexplicable y dejar que sea el lector el que piense en qué narices habrá sucedido. Me imagino a Monteagudo respondiendo a un hipotético lector: ¿El final? ah, ya si eso lo piensas tú, que eres el lector, y si eso encuentras también una explicación para todo lo que he ido dejando sin resolver (que no es poco), que yo ya he escrito el libro entero... Eso es lo fácil. Lo difícil es plantear cosas inverosímiles y luego ofrecer una explicación mínimamente creíble. Que inventarnos cosas absurdas y que no tengan ninguna explicación lo sabemos hacer todos... </fin del spoiler> Ay, qué ancha me he quedado...

Pero es que además ¡tiene faltas de ortografía! Sí, sí, como lo leéis. Y si tenéis el libro en cuestión delante, id a la página 97, donde encontraréis un "yo lo hecho de menos" con una H como una casa. Casi me tengo que arrancar los ojos al verlo. Y podríamos decir: es una errata. Pero unas cuantas páginas más adelante, concretamente en la 179, encontramos un "Hugo hecha a correr..." que duele a la vista. Que uno, pase, puede ser una errata pero dos (mínimo, porque lo más posible es que se me haya pasado alguna otra) ya me da por pensar si conocerá la diferencia entre echo y hecho. Que eso no se puede hacer en un libro, hombre....

En fin. Como véis, estoy bastante decepcionada con este libro. Es cierto que tenía bastantes expectativas al respecto (la contraportada no es para menos). Pero me ha parecido una tomadura de pelo bastante grande. Menos mal que no he pagado por ello y que mañana lo devuelvo a la biblioteca, porque entonces además de engañada como lectora, me sentiría timada...

domingo, 27 de marzo de 2011

Las golondrinas de Kabul. Yasmina Khadra

Este es el segundo libro que leo de Yasmina Khadra. El primero que leí de este autor (Yasmina Khadra no es una mujer, sino que es el pseudónimo de Mohamed Moulessehoul) fue el último que ha publicado: Lo que el día debe a la noche. Libro magnífico que habla de la amistad por encima de todo. Libro que me emocionó y que, desde mi punto de vista trasciende a su propia temática para hablar de las relaciones humanas independientemente de su lugar, época o religión.

El otro día, cotilleando un poco en la librería, vi por ahí encima "Las golondrinas de Kabul". Me resistí un poquito al prinipio, porque justo acabo de leer "Mil soles espléndidos", que también se desarrolla en Afganistán. Pero es que me gustó tanto como escribía Yasmina Khadra que al final acabé cediendo y lo compré.

Me ha gustado mucho. No tanto como "Lo que el día debe a la noche", pero me ha gustado. Es una novela cortita, que se lee muy rápido. De nuevo, la historia reciente de Afganistán, y las vidas que luchan por salir adelante, nos impacta brutalmente. Encontramos aquí varias historias entremezcladas, que nos llevan a ver desde cómo una persona puede verse arrastrada por la histeria colectiva de las lapidaciones, hasta la enorme fuerza del amor que lleva al sacrificio más extremo, pasando por una intensa soledad que tiñe de oscuro todo lo que toca, y la sombra de la muerte que se presenta de forma continua en el convulso Kabul que nos describen.

Mención especial para el final, que me ha dejado cierta desazón (aunque dan ganas de darle un par de collejas al tío acompañadas de un "¿qué esperabas?". Si lo leéis ya sabréis a qué me refiero, que no quiero dar más detalles para no fastidiárselo a nadie...)

lunes, 14 de marzo de 2011

Mil soles espléndidos. Khaled Hosseini

Vaya con Khaled Hosseini. Ya me pasó con Cometas en el cielo. Y me ha vuelto a pasar. Ambos son libros que me han enganchado muchísimo. No podía dejar de leerlos. Concretamente, Mil soles espléndidos me ha mantenido despierta hasta altas horas de la noche porque me engañaba a mi misma diciéndome que solamente leía un capítulo más y luego caía uno detrás de otro. Necesitaba saber qué era lo siguiente que pasaba.

Al margen de lo adictivo que me ha resultado, la historia me ha parecido impresionante. Parece increíble que cosas como esa (sé que esta no es real, pero cuántas habrán ocurrido parecidas en ese contexto) puedan pasar en plenos siglos XX-XXI. La historia de las dos protagonistas es dura, y mucho. ¿Cómo es posible que se tratara (trate) así a las mujeres? Ya no son solo los talibanes, son los de antes y los de después... Las mujeres son nada, un cero a la izquierda, y con eso tienen que tirar para adelante. Realmente indignante cómo podía (puede) tratarse así a un ser humano. Todo lo que cuentan del régimen talibán es tan... absurdo...

De las cosas que más me han impresionado del libro: Por una parte, el hecho de que las mujeres no pudieran trabajar, les dejaba en una situación de dependencia e indefensión total. Por otra parte, ambas protagonistas, obligadas a utilizar el burka, comentan en alguna ocasión que el hecho de que los demás no puedan verlas les hace sentirse protegidas, más seguras. Será que me parece tan denigrante que no puedo hacerme a la idea de cómo puedes sentirte medianamente bien con algo así cubriendo tu cuerpo.

Finalmente, la capacidad de aguante, de lucha y de salir adelante del ser humano en situaciones extremas (hambre, guerra, maltrato, odio...) como las que se presentan en este libro, consigue, sin duda, que relativices tus pequeños problemas diarios. En definitiva, una historia dura pero contada de forma amena y bien narrada. Recomendable.

miércoles, 9 de marzo de 2011

1863 pasos. Miguel Mena

Oye, qué buen sabor de boca me ha dejado este libro. Contiene tres relatos cuyo punto en común es, desde mi punto de vista, el amor por esta tierra. No es que yo tenga (de momento, aunque todo se andará) unas raíces muy profundas en Zaragoza porque he pasado gran parte de mi vida fuera de Aragón. Pero estas páginas destilan tanto cariño hacia esta ciudad (y alrededores) que me ha tocado bastante.

Aunque si algo me ha transmitido de verdad esta lectura es melancolía. Una profunda melancolía. Creo que, sin quererlo del todo, el autor mantiene un tono nostálgico continuo a lo largo de todo el libro. Me gusta Zaragoza, y estos relatos sobre esta ciudad y su entorno hacen que me guste más todavía. 
Eso sí, pese a que el libro (especialmente el tercer relato) me ha encantado, no creo que sea para todo el mundo. Creo que está escrito por alguien que ama Zaragoza (aunque sea de Carabanchel) para gente que conoce y ama esta ciudad. Tal vez a una persona que no vive esta realidad, esta lectura podría dejarle algo frío (excepto el segundo relato, quizá por ser el más personal).

Los monstruos de Templeton. Lauren Groff

Uff. No es que no me haya gustado este libro. La trama es interesante, Lauren Groff escribe bien, fluido, no tiene una prosa rebuscada. En general... es entretenido.

Peeeeeero... (y creo que el problema es básicamente mío) me ha parecido un jaleo tremendo de nombres y personajes. Yo siempre he tenido problemas para recordar las caras (soy una fisonomista terrible) y los nombres de las personas. Y aquí aparecen doscientosmil. Claro, no en vano la protagonista se plantea como misión en el libro investigar su árbol genealógico.

Así que, yo, cuando me empieza a hablar de tíos, de amantes de primos, de hijos de amantes de esclavas que se lían con hijos legítimos de los tíos-abuelos, de tatarabuelos que engañan a sus tatarabuelas y tienen hijos ilegítimos que luego tendrán hijos legítimos que tendrán amantes que serán descendientes del tal Marmaduke (el gran ancestro presente en toda la obra y que, para mi, no puede tener más nombre de pirata)....y así hasta la saciedad... pues pierdo el hilo totalmente.

De vez en cuando, la autora tiene el detalle de poner un árbol genealógico para que te aclares, y alguna foto para que te hagas a la idea. Pero llegó un momento en que dejé de esforzarme por entender los vínculos familiares de Willie Upton (la protagonista) con todos los personajes que aparecen en la novela. Y lo agradecí, porque entonces empecé a disfrutar un poco más el libro.

Como digo, no es que no me haya gustado. La historia principal que se desarrolla en el presente es entretenida, y las historietas de los antepasados que te van contando también lo son. Pero demasiado lío de nombres y personajes han hecho que me haya costado leer este libro bastante más de la cuenta.... (de hecho, me he ganado una sanción de unos cuantos días en la biblioteca jajaja)
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