Título: El baile
Autor: Irène Némirovsky
Editorial: Salamandra
Año de publicación: 2006
Número de páginas: 96
Precio: 11 euros
Instalados en un lujoso piso de París los Kampf, unos nuevos ricos que lo son gracias a un golpe de suerte, poseen todo lo que el
dinero puede comprar, excepto lo más difícil: el reconocimiento de la
alta sociedad francesa. Por ello, se disponen a dar una fiesta a la que invitar a toda la alta sociedad parisina. Una fiesta a la que no estará invitada nuestra protagonista, Antoinette, una adolescente de 14 años quien, herida en su orgullo digamos que... la liará un poco parda.
Libro cortito que se lee en poco más de un rato. Parece estar escrito como de una sentada, de un arrebato. La protagonista nos hace un claro retrato de la sociedad encorsetada en la que vive y, si conoces un poco la historia de la escritora, puedes entrever que el odio que siente Antoinette hacia su madre es más o menos el mismo que el que Irène debería sentir por la suya propia....
Entretenido, cortito. No es una obra sublime, pero te deja cierto poso que te hace pensar.
Mi puntuación: 7 / 10
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viernes, 30 de marzo de 2012
miércoles, 31 de agosto de 2011
El ardor de la sangre. Irène Némirovsky
Aquí ando, dispuesta a leerme todo lo que pueda conseguir de Irène Némirovsky. Esta obra la verdad es que se lee rapidito, es bastante corta. La pena es que, así como Suite Francesa y Los perros y los lobos me gustaron muchísimo, este libro me ha dejado un poco más indiferente.
Aún así, me sigue pareciendo que la forma de escribir de Némirovsky es brillante. Tiene una gran capacidad para narrar historias cotidianas de forma llana, y consiguiendo llegar al lector. Pero esta historia en concreto, ains, no sé... Sobre todo el final.
La narración en sí está bastante bien, consigue mantener la tensión durante todo el libro. Es una historia que no se desarrolla durante la ocupación o la Guerra Mundial, por lo que la ambientación es diferente de los otros que he leído. Iréne centra la historia en Silvio, un hombre mayor al que le gusta vivir en soledad. Aún así, mantiene vínculos con su familia, concretamente con su prima Hélène y la hija de esta, Colette. Todo parece normal, hasta que Colette, recién casada, mete la pata hasta el fondo. A partir de ahí la historia se precipita balanceándose entre el amor y la hipocresía. Una hipocresía que acaba tiñendo la historia por completo.
Sin embargo, el final (tranquilos, que no hago spoiler) no me ha convencido en absoluto. Cuando leí la última página, pasé a la siguiente y ví que ya se había acabado, me quedé en plan... ¿ya está? Como que está sin terminar, vamos. Supongo que no sería intención de la autora pero, a mi desde luego, me falta alguna que otra explicación. Y eso que no es un libro inacabado como Suite Francesa..
En resumen, que bien, pero no para tirar cohetes.
Aún así, me sigue pareciendo que la forma de escribir de Némirovsky es brillante. Tiene una gran capacidad para narrar historias cotidianas de forma llana, y consiguiendo llegar al lector. Pero esta historia en concreto, ains, no sé... Sobre todo el final.
La narración en sí está bastante bien, consigue mantener la tensión durante todo el libro. Es una historia que no se desarrolla durante la ocupación o la Guerra Mundial, por lo que la ambientación es diferente de los otros que he leído. Iréne centra la historia en Silvio, un hombre mayor al que le gusta vivir en soledad. Aún así, mantiene vínculos con su familia, concretamente con su prima Hélène y la hija de esta, Colette. Todo parece normal, hasta que Colette, recién casada, mete la pata hasta el fondo. A partir de ahí la historia se precipita balanceándose entre el amor y la hipocresía. Una hipocresía que acaba tiñendo la historia por completo.
Sin embargo, el final (tranquilos, que no hago spoiler) no me ha convencido en absoluto. Cuando leí la última página, pasé a la siguiente y ví que ya se había acabado, me quedé en plan... ¿ya está? Como que está sin terminar, vamos. Supongo que no sería intención de la autora pero, a mi desde luego, me falta alguna que otra explicación. Y eso que no es un libro inacabado como Suite Francesa..
En resumen, que bien, pero no para tirar cohetes.
martes, 16 de agosto de 2011
Los perros y los lobos. Irène Nemirosky
Esta escritora me tiene enamorada. Hace tiempo leí "Suite Francesa" después de tenerlo mucho tiempo en la estantería sin atreverme a abordarlo. Era un libro de estos que te compras un poco por instinto, pero que luego dejas dormir en la pila de libros pendientes porque siempre te apetece algún otro antes que ese. Tal vez simplemente estaba escogiendo el momento de leerlo de forma insconciente, y seguramente encontré el momento justo. "Suite Francesa" me encantó, me dejó con un estupendo sabor de boca (a pesar de las historias tan duras que contaba).
Hace unos pocos días estaba haciendo fila para subir a un avión y vi que me quedaban apenas una hojas para terminar "La casa de Riverton", fui corriendo al Relay del aeropuerto a ver qué podía coger, sin apenas tiempo para estudiar lo que había. Entre toda la basurilla que vendían, vislumbré el nombre de Irène Némirovsky y sin tan siquiera leer la contraportada, lo cogí y pagué sin dudarlo.
Y gran acierto. Ambientada en el París de los Años 20, Ada Sinner, que ha compartido infancia con sus primos Lilla y Ben, con quien después se casará (esto lo dice la contraportada, no es ningún spolier) lucha por salir adelante en la vida con lo poco que esta le ha ofrecido. La autora nos presenta a una protagonista con mala suerte en la vida, algo que acepta estoicamente y con lo que ha aprendido a convivir. Ada se conforma con poder soñar. Y su sueño principal es su amor de infancia, Harry, primo lejano suyo, tan parecido a Ada y sus primos como diferentes (tal y como son de parecidos y diferentes los perros y los lobos, de ahí el título de la novela). Pertenecientes a una misma raza, la judía, pero también a diferentes estratos sociales (los ricos y los pobres), la novela acaba poniendo de relevancia que lo común se impone.
Irène retrata de una forma admirable el amor, la pasión, la soledad, los sueños. Admiro su capacidad para encontrar las palabras exactas para describir los estados emocionales, de una forma sencilla, clara y sin atisbo de duda. Encuentra el ritmo perfecto para relatar, no se detiene en detalles irrelevantes, pero consigue que el lector se haga a la idea de forma unívoca del ambiente y la situación que describe. Consigue también tocar una fibra sensible tanto por la propia historia como por el tono en el que la narra.
Me quedo con ganas de leer más sobre esta autora. Y suerte que tengo, que aún me quedan un montón de libros suyos por delante.
Hace unos pocos días estaba haciendo fila para subir a un avión y vi que me quedaban apenas una hojas para terminar "La casa de Riverton", fui corriendo al Relay del aeropuerto a ver qué podía coger, sin apenas tiempo para estudiar lo que había. Entre toda la basurilla que vendían, vislumbré el nombre de Irène Némirovsky y sin tan siquiera leer la contraportada, lo cogí y pagué sin dudarlo.
Y gran acierto. Ambientada en el París de los Años 20, Ada Sinner, que ha compartido infancia con sus primos Lilla y Ben, con quien después se casará (esto lo dice la contraportada, no es ningún spolier) lucha por salir adelante en la vida con lo poco que esta le ha ofrecido. La autora nos presenta a una protagonista con mala suerte en la vida, algo que acepta estoicamente y con lo que ha aprendido a convivir. Ada se conforma con poder soñar. Y su sueño principal es su amor de infancia, Harry, primo lejano suyo, tan parecido a Ada y sus primos como diferentes (tal y como son de parecidos y diferentes los perros y los lobos, de ahí el título de la novela). Pertenecientes a una misma raza, la judía, pero también a diferentes estratos sociales (los ricos y los pobres), la novela acaba poniendo de relevancia que lo común se impone.
Irène retrata de una forma admirable el amor, la pasión, la soledad, los sueños. Admiro su capacidad para encontrar las palabras exactas para describir los estados emocionales, de una forma sencilla, clara y sin atisbo de duda. Encuentra el ritmo perfecto para relatar, no se detiene en detalles irrelevantes, pero consigue que el lector se haga a la idea de forma unívoca del ambiente y la situación que describe. Consigue también tocar una fibra sensible tanto por la propia historia como por el tono en el que la narra.
Me quedo con ganas de leer más sobre esta autora. Y suerte que tengo, que aún me quedan un montón de libros suyos por delante.
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