Uff. No es que no me haya gustado este libro. La trama es interesante, Lauren Groff escribe bien, fluido, no tiene una prosa rebuscada. En general... es entretenido.
Peeeeeero... (y creo que el problema es básicamente mío) me ha parecido un jaleo tremendo de nombres y personajes. Yo siempre he tenido problemas para recordar las caras (soy una fisonomista terrible) y los nombres de las personas. Y aquí aparecen doscientosmil. Claro, no en vano la protagonista se plantea como misión en el libro investigar su árbol genealógico.
Así que, yo, cuando me empieza a hablar de tíos, de amantes de primos, de hijos de amantes de esclavas que se lían con hijos legítimos de los tíos-abuelos, de tatarabuelos que engañan a sus tatarabuelas y tienen hijos ilegítimos que luego tendrán hijos legítimos que tendrán amantes que serán descendientes del tal Marmaduke (el gran ancestro presente en toda la obra y que, para mi, no puede tener más nombre de pirata)....y así hasta la saciedad... pues pierdo el hilo totalmente.
De vez en cuando, la autora tiene el detalle de poner un árbol genealógico para que te aclares, y alguna foto para que te hagas a la idea. Pero llegó un momento en que dejé de esforzarme por entender los vínculos familiares de Willie Upton (la protagonista) con todos los personajes que aparecen en la novela. Y lo agradecí, porque entonces empecé a disfrutar un poco más el libro.
Como digo, no es que no me haya gustado. La historia principal que se desarrolla en el presente es entretenida, y las historietas de los antepasados que te van contando también lo son. Pero demasiado lío de nombres y personajes han hecho que me haya costado leer este libro bastante más de la cuenta.... (de hecho, me he ganado una sanción de unos cuantos días en la biblioteca jajaja)
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miércoles, 9 de marzo de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
Hijos del ancho mundo. Abraham Verghese
Hijos del ancho mundo me ha parecido una novela increíblemente bien contada. La historia que cuenta es muy entretenida y te atrapa casi desde el primer momento. Mentiría si dijera que me ha mantenido enganchada durante toda la obra. Hay momentos en los que se mete demasiado en acontecimientos históricos, política o descripciones de operaciones o enfermedades (yo con esto último soy muy aprensiva), y me sacaba un poco de la historia (total, para luego encima descubrir en los agradecimientos que la contextualización histórica no es fiel a la realidad, sino que simplemente está inspirada en ella...)
Pero, salvo esos momentos muy puntuales, la vida de los gemelos Marion y Shiva, y de aquellos que les rodean es más que digna de ser leída, por lo que cuenta y, sobre todo, por cómo lo cuenta. Qué bien escribe Verghese. Qué bien pinta los paisajes, los estados de ánimo, los caracteres de los personajes, sus relaciones...
Dividiría la novela en tres partes (en la realidad está dividida en dos, creo recordar). La primera en la que cuentan todos los antecedentes de los gemelos, centrándose en la historia de su madre biológica, muerta durante el parto: una monja india que ha sido enviada por su congregación a Etiopía (sí, una monja, habéis leído bien... y curiosamente, no es un hecho por el que sea especialmente juzgada por los que le rodean). Es una historia bonita, pero no es la parte del libro que más me ha gustado (aunque es cierto que en la tercera parte cobrará nuevo y más importante sentido todo lo que nos cuentan al principio).
La segunda parte, es en la que se desarrolla la infancia y adolescencia de los gemelos en Adis Abeba. Esta parte me ha entusiasmado. La relación existente entre ellos, esa complicidad, esa...cómo llamarlo...completitud....te dan ganas de volver a nacer y tener un hermano gemelo. Me encanta la forma en la que Abraham Verghese habla de la especial conexión de Marion y Shiva. Me enternece el amor que transmite Hema, su madre adoptiva. Siento admiración por la sabiduría y paz que comunica Ghosh. Y me emociona toda la vida del Missing, el hospital en torno al cual gira esta historia, así como el sentimiento de familia de todos los que allí viven y trabajan.
La tercera parte, cuando Marion y Shiva toman caminos diferentes por circunstancias que no voy a explicar, me ha puesto un poco triste (aunque no por ello me ha gustado menos). Primero, por la sensación de pérdida que transmite. Y segundo, por la desazón de todo lo que se ha interpuesto entre ellos. La traición que hace que todo cambie, y el amor que está por encima de todo. Puf, la verdad es que el final del libro es escalofríante... menudo sofocón me pegué, igual es que soy demasiado sentida con este tipo de historias, pero es que no podía dejar de llorar de la emoción...
En definitiva, un libro maravilloso (y van tres, qué buena racha, ¡hacía tiempo que no me pasaba!) y que recomiendo totalmente.
Pero, salvo esos momentos muy puntuales, la vida de los gemelos Marion y Shiva, y de aquellos que les rodean es más que digna de ser leída, por lo que cuenta y, sobre todo, por cómo lo cuenta. Qué bien escribe Verghese. Qué bien pinta los paisajes, los estados de ánimo, los caracteres de los personajes, sus relaciones...
Dividiría la novela en tres partes (en la realidad está dividida en dos, creo recordar). La primera en la que cuentan todos los antecedentes de los gemelos, centrándose en la historia de su madre biológica, muerta durante el parto: una monja india que ha sido enviada por su congregación a Etiopía (sí, una monja, habéis leído bien... y curiosamente, no es un hecho por el que sea especialmente juzgada por los que le rodean). Es una historia bonita, pero no es la parte del libro que más me ha gustado (aunque es cierto que en la tercera parte cobrará nuevo y más importante sentido todo lo que nos cuentan al principio).
La segunda parte, es en la que se desarrolla la infancia y adolescencia de los gemelos en Adis Abeba. Esta parte me ha entusiasmado. La relación existente entre ellos, esa complicidad, esa...cómo llamarlo...completitud....te dan ganas de volver a nacer y tener un hermano gemelo. Me encanta la forma en la que Abraham Verghese habla de la especial conexión de Marion y Shiva. Me enternece el amor que transmite Hema, su madre adoptiva. Siento admiración por la sabiduría y paz que comunica Ghosh. Y me emociona toda la vida del Missing, el hospital en torno al cual gira esta historia, así como el sentimiento de familia de todos los que allí viven y trabajan.
La tercera parte, cuando Marion y Shiva toman caminos diferentes por circunstancias que no voy a explicar, me ha puesto un poco triste (aunque no por ello me ha gustado menos). Primero, por la sensación de pérdida que transmite. Y segundo, por la desazón de todo lo que se ha interpuesto entre ellos. La traición que hace que todo cambie, y el amor que está por encima de todo. Puf, la verdad es que el final del libro es escalofríante... menudo sofocón me pegué, igual es que soy demasiado sentida con este tipo de historias, pero es que no podía dejar de llorar de la emoción...
En definitiva, un libro maravilloso (y van tres, qué buena racha, ¡hacía tiempo que no me pasaba!) y que recomiendo totalmente.
jueves, 20 de enero de 2011
Tierra desacostumbrada. Jhumpa Lahiri
Este libro también forma parte de la tanda de recomendaciones de la librería de la que os hablaba. De momento, lo están bordando, porque van dos de tres que aciertan (y el tercero aún no lo he leido...)
Empecé a leer este libro y me enganchó. Y de repente, tras lo que yo pensaba que era el primer capítulo ¡mierda! me enteré de que se trataba de un libro de relatos y no de una novela (es lo que tiene no leerse las contraportadas). No me gustan los libros de relatos (salvo honrosas excepciones...bueno...salvo si son de Cortázar). Siempre me da la sensación de que me dejan a medias, de que empiezan algo y cuando llega al punto álgido ¡zas! se acaba y te dejan con la miel en los labios.
Sin embargo, esta colección de relatos me ha encantado. Si bien es cierto que la temática general me queda un poco lejos (bengalíes que emigran y se tienen que adaptar a una nueva forma de vida), las historias que subyacen me han tocado bastante. La verdad es que son historias tristes: los amores fracasados o irrealizados y la muerte campan a sus anchas por este libro. Y aún así no me ha parecido deprimente. Me ha gustado especialmente la segunda parte, tal vez porque se trata de tres relatos relacionados entre sí, y que toman la forma de una pequeña novela. Pero los relatos de la primera parte, exceptuando alguno con el que me aburrí, tampoco tienen desperdicio. El tono que utiliza la autora es muy melancólico, y supongo que con eso me tiene ganada, en parte porque a mi me va más el drama que la comedia en la literatura (que no en la vida).
En resumen, un buen libro con el que, a pesar de que la temática bengalí no hace que te sientas identificado, hay historias bonitas al mismo tiempo que tristes (e incluso alguna, venga, voy a reconocerlo... un poquito deprimente). Recomendable.
Empecé a leer este libro y me enganchó. Y de repente, tras lo que yo pensaba que era el primer capítulo ¡mierda! me enteré de que se trataba de un libro de relatos y no de una novela (es lo que tiene no leerse las contraportadas). No me gustan los libros de relatos (salvo honrosas excepciones...bueno...salvo si son de Cortázar). Siempre me da la sensación de que me dejan a medias, de que empiezan algo y cuando llega al punto álgido ¡zas! se acaba y te dejan con la miel en los labios.
Sin embargo, esta colección de relatos me ha encantado. Si bien es cierto que la temática general me queda un poco lejos (bengalíes que emigran y se tienen que adaptar a una nueva forma de vida), las historias que subyacen me han tocado bastante. La verdad es que son historias tristes: los amores fracasados o irrealizados y la muerte campan a sus anchas por este libro. Y aún así no me ha parecido deprimente. Me ha gustado especialmente la segunda parte, tal vez porque se trata de tres relatos relacionados entre sí, y que toman la forma de una pequeña novela. Pero los relatos de la primera parte, exceptuando alguno con el que me aburrí, tampoco tienen desperdicio. El tono que utiliza la autora es muy melancólico, y supongo que con eso me tiene ganada, en parte porque a mi me va más el drama que la comedia en la literatura (que no en la vida).
En resumen, un buen libro con el que, a pesar de que la temática bengalí no hace que te sientas identificado, hay historias bonitas al mismo tiempo que tristes (e incluso alguna, venga, voy a reconocerlo... un poquito deprimente). Recomendable.
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