domingo, 27 de marzo de 2011

Las golondrinas de Kabul. Yasmina Khadra

Este es el segundo libro que leo de Yasmina Khadra. El primero que leí de este autor (Yasmina Khadra no es una mujer, sino que es el pseudónimo de Mohamed Moulessehoul) fue el último que ha publicado: Lo que el día debe a la noche. Libro magnífico que habla de la amistad por encima de todo. Libro que me emocionó y que, desde mi punto de vista trasciende a su propia temática para hablar de las relaciones humanas independientemente de su lugar, época o religión.

El otro día, cotilleando un poco en la librería, vi por ahí encima "Las golondrinas de Kabul". Me resistí un poquito al prinipio, porque justo acabo de leer "Mil soles espléndidos", que también se desarrolla en Afganistán. Pero es que me gustó tanto como escribía Yasmina Khadra que al final acabé cediendo y lo compré.

Me ha gustado mucho. No tanto como "Lo que el día debe a la noche", pero me ha gustado. Es una novela cortita, que se lee muy rápido. De nuevo, la historia reciente de Afganistán, y las vidas que luchan por salir adelante, nos impacta brutalmente. Encontramos aquí varias historias entremezcladas, que nos llevan a ver desde cómo una persona puede verse arrastrada por la histeria colectiva de las lapidaciones, hasta la enorme fuerza del amor que lleva al sacrificio más extremo, pasando por una intensa soledad que tiñe de oscuro todo lo que toca, y la sombra de la muerte que se presenta de forma continua en el convulso Kabul que nos describen.

Mención especial para el final, que me ha dejado cierta desazón (aunque dan ganas de darle un par de collejas al tío acompañadas de un "¿qué esperabas?". Si lo leéis ya sabréis a qué me refiero, que no quiero dar más detalles para no fastidiárselo a nadie...)

lunes, 14 de marzo de 2011

Mil soles espléndidos. Khaled Hosseini

Vaya con Khaled Hosseini. Ya me pasó con Cometas en el cielo. Y me ha vuelto a pasar. Ambos son libros que me han enganchado muchísimo. No podía dejar de leerlos. Concretamente, Mil soles espléndidos me ha mantenido despierta hasta altas horas de la noche porque me engañaba a mi misma diciéndome que solamente leía un capítulo más y luego caía uno detrás de otro. Necesitaba saber qué era lo siguiente que pasaba.

Al margen de lo adictivo que me ha resultado, la historia me ha parecido impresionante. Parece increíble que cosas como esa (sé que esta no es real, pero cuántas habrán ocurrido parecidas en ese contexto) puedan pasar en plenos siglos XX-XXI. La historia de las dos protagonistas es dura, y mucho. ¿Cómo es posible que se tratara (trate) así a las mujeres? Ya no son solo los talibanes, son los de antes y los de después... Las mujeres son nada, un cero a la izquierda, y con eso tienen que tirar para adelante. Realmente indignante cómo podía (puede) tratarse así a un ser humano. Todo lo que cuentan del régimen talibán es tan... absurdo...

De las cosas que más me han impresionado del libro: Por una parte, el hecho de que las mujeres no pudieran trabajar, les dejaba en una situación de dependencia e indefensión total. Por otra parte, ambas protagonistas, obligadas a utilizar el burka, comentan en alguna ocasión que el hecho de que los demás no puedan verlas les hace sentirse protegidas, más seguras. Será que me parece tan denigrante que no puedo hacerme a la idea de cómo puedes sentirte medianamente bien con algo así cubriendo tu cuerpo.

Finalmente, la capacidad de aguante, de lucha y de salir adelante del ser humano en situaciones extremas (hambre, guerra, maltrato, odio...) como las que se presentan en este libro, consigue, sin duda, que relativices tus pequeños problemas diarios. En definitiva, una historia dura pero contada de forma amena y bien narrada. Recomendable.

miércoles, 9 de marzo de 2011

1863 pasos. Miguel Mena

Oye, qué buen sabor de boca me ha dejado este libro. Contiene tres relatos cuyo punto en común es, desde mi punto de vista, el amor por esta tierra. No es que yo tenga (de momento, aunque todo se andará) unas raíces muy profundas en Zaragoza porque he pasado gran parte de mi vida fuera de Aragón. Pero estas páginas destilan tanto cariño hacia esta ciudad (y alrededores) que me ha tocado bastante.

Aunque si algo me ha transmitido de verdad esta lectura es melancolía. Una profunda melancolía. Creo que, sin quererlo del todo, el autor mantiene un tono nostálgico continuo a lo largo de todo el libro. Me gusta Zaragoza, y estos relatos sobre esta ciudad y su entorno hacen que me guste más todavía. 
Eso sí, pese a que el libro (especialmente el tercer relato) me ha encantado, no creo que sea para todo el mundo. Creo que está escrito por alguien que ama Zaragoza (aunque sea de Carabanchel) para gente que conoce y ama esta ciudad. Tal vez a una persona que no vive esta realidad, esta lectura podría dejarle algo frío (excepto el segundo relato, quizá por ser el más personal).

Los monstruos de Templeton. Lauren Groff

Uff. No es que no me haya gustado este libro. La trama es interesante, Lauren Groff escribe bien, fluido, no tiene una prosa rebuscada. En general... es entretenido.

Peeeeeero... (y creo que el problema es básicamente mío) me ha parecido un jaleo tremendo de nombres y personajes. Yo siempre he tenido problemas para recordar las caras (soy una fisonomista terrible) y los nombres de las personas. Y aquí aparecen doscientosmil. Claro, no en vano la protagonista se plantea como misión en el libro investigar su árbol genealógico.

Así que, yo, cuando me empieza a hablar de tíos, de amantes de primos, de hijos de amantes de esclavas que se lían con hijos legítimos de los tíos-abuelos, de tatarabuelos que engañan a sus tatarabuelas y tienen hijos ilegítimos que luego tendrán hijos legítimos que tendrán amantes que serán descendientes del tal Marmaduke (el gran ancestro presente en toda la obra y que, para mi, no puede tener más nombre de pirata)....y así hasta la saciedad... pues pierdo el hilo totalmente.

De vez en cuando, la autora tiene el detalle de poner un árbol genealógico para que te aclares, y alguna foto para que te hagas a la idea. Pero llegó un momento en que dejé de esforzarme por entender los vínculos familiares de Willie Upton (la protagonista) con todos los personajes que aparecen en la novela. Y lo agradecí, porque entonces empecé a disfrutar un poco más el libro.

Como digo, no es que no me haya gustado. La historia principal que se desarrolla en el presente es entretenida, y las historietas de los antepasados que te van contando también lo son. Pero demasiado lío de nombres y personajes han hecho que me haya costado leer este libro bastante más de la cuenta.... (de hecho, me he ganado una sanción de unos cuantos días en la biblioteca jajaja)

jueves, 17 de febrero de 2011

Caos calmo. Sandro Veronesi

Desde el primer día que lo vi en la librería, este libro atrajo mi atención. No sé por qué, pero había algo en ese título, en esa portada, que me incitaba a leerlo. Eso sí, lo que cuenta la contraportada no promete mucho que digamos. Un tío, joven, que se queda viudo (bueno, en realidad se iba a casar al cabo de tres días) y a partir de entonces se pasa todos los días en la puerta del colegio de su hija, viendo la vida pasar.

Visto así, la verdad es que tiene pinta de ser un poco rollete. Parece que Veronesi se vaya a dedicar a contarnos la vida de este hombre luchando por superar su pérdida, sin moverse de un único escenario. Pero luego resulta que no es exactamente así. Te cuenta su historia, pero también la de algunos personajes que le rodean, hay más escenarios, hay más profundidad... Hay reflexión, aunque también pasan cosas.

El libro tiene puntos realmente divertidos (especialmente lo que tiene relación con Francesca), tiernos (el hombre que llama "señor" a Pietro, el guiño al niño con síndrome de Down), angustiantes (el inicio, con el rescate de las dos mujeres), momentos un poco bestias (como el que tiene lugar en el jardín con Eleonora)... pero de las cosas que más me gustan es la relación especial que se establece entre el padre y su hija.

En resumen, el libro me ha gustado, me parece que el autor escribe bastante bien, no se pierde en vaguedades (mejor, porque a mi las descripciones eternas me ponen muy nerviosa) y cuenta bien la historia. Eso sí, yo creo que al libro le sobran unas cien de las quinientas y pico páginas que tiene...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Estupor y temblores. Amélie Nothomb

El humor ácido de este libro me ha arrancado más de una risa. Tengo que reconocer que Amélie Nothomb no me atraía como autora. Siento cierto recelo hacia los super éxitos, y esta autora es muy conocida en Francia (y creo que cada vez más en España). Cuando veo en un libro 'Más de Xmil ejemplares vendidos', lejos de atraerme, me hace sospechar... Por lo general, cuando he caído en la trampa, he acabado el libro pensando en los abundantes contactos comerciales que debía de tener el autor, y no en su calidad literaria (ha habido excepciones, eso también es cierto).

Pero bueno, a lo que iba, que a pesar de mis recelos iniciales, me ha gustado mucho el libro. Su sentido del humor me ha dejado sorprendida, aún más cuando leo en la contraportada que la historia tiene una gran carga autobiográfica (si eso es cierto, vaya añito tuvo que pasar la autora, pero qué estoicismo más envidiable...)

Amélie hace un retrato de las empresas japonesas (desconozco hasta qué punto estereotipado) que provoca de todo, menos ganas de ir a trabajar a Japón. A pesar de no saber cuál es su cometido en la empresa que la ha contratado, de que le vayan cambiando el puesto hasta acabar siendo la supervisora de los aseos masculinos (vaya tela), la protagonista no pierde nunca la sonrisa y es capaz de adaptarse a la humillación a la que la someten continuamente, siendo incluso feliz en sus circunstancias.

Novelita corta (se lee realmente rápido) y divertida (si eres capaz de obviar el punto machista de la sociedad japonesa, claro). Recomendable para pasar un buen rato.

lunes, 7 de febrero de 2011

Hijos del ancho mundo. Abraham Verghese

Hijos del ancho mundo
Hijos del ancho mundo me ha parecido una novela increíblemente bien contada. La historia que cuenta es muy entretenida y te atrapa casi desde el primer momento. Mentiría si dijera que me ha mantenido enganchada durante toda la obra. Hay momentos en los que se mete demasiado en acontecimientos históricos, política o descripciones de operaciones o enfermedades (yo con esto último soy muy aprensiva), y me sacaba un poco de la historia (total, para luego encima descubrir en los agradecimientos que la contextualización histórica no es fiel a la realidad, sino que simplemente está inspirada en ella...)

Pero, salvo esos momentos muy puntuales, la vida de los gemelos Marion y Shiva, y de aquellos que les rodean es más que digna de ser leída, por lo que cuenta y, sobre todo, por cómo lo cuenta. Qué bien escribe Verghese. Qué bien pinta los paisajes, los estados de ánimo, los caracteres de los personajes, sus relaciones...

Dividiría la novela en tres partes (en la realidad está dividida en dos, creo recordar). La primera en la que cuentan todos los antecedentes de los gemelos, centrándose en la historia de su madre biológica, muerta durante el parto: una monja india que ha sido enviada por su congregación a Etiopía (sí, una monja, habéis leído bien... y curiosamente, no es un hecho por el que sea especialmente juzgada por los que le rodean). Es una historia bonita, pero no es la parte del libro que más me ha gustado (aunque es cierto que en la tercera parte cobrará nuevo y más importante sentido todo lo que nos cuentan al principio).

La segunda parte, es en la que se desarrolla la infancia y adolescencia de los gemelos en Adis Abeba. Esta parte me ha entusiasmado. La relación existente entre ellos, esa complicidad, esa...cómo llamarlo...completitud....te dan ganas de volver a nacer y tener un hermano gemelo. Me encanta la forma en la que Abraham Verghese habla de la especial conexión de Marion y Shiva. Me enternece el amor que transmite Hema, su madre adoptiva. Siento admiración por la sabiduría y paz que comunica Ghosh. Y me emociona toda la vida del Missing, el hospital en torno al cual gira esta historia, así como el sentimiento de familia de todos los que allí viven y trabajan.

La tercera parte, cuando Marion y Shiva toman caminos diferentes por circunstancias que no voy a explicar, me ha puesto un poco triste (aunque no por ello me ha gustado menos). Primero, por la sensación de pérdida que transmite. Y segundo, por la desazón de todo lo que se ha interpuesto entre ellos. La traición que hace que todo cambie, y el amor que está por encima de todo. Puf, la verdad es que el final del libro es escalofríante... menudo sofocón me pegué, igual es que soy demasiado sentida con este tipo de historias, pero es que no podía dejar de llorar de la emoción...

En definitiva, un libro maravilloso (y van tres, qué buena racha, ¡hacía tiempo que no me pasaba!) y que recomiendo totalmente.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...